Bardo

¿Qué son los bardos?

Los espacios invisibles entre una cosa y otra

·9 min

Entre despertar y dormir, entre una conversación y la siguiente, hay un espacio.

Entre colgar una llamada y abrir otra app. Entre estacionar el coche y abrir la puerta de tu casa. Entre el último bocado y levantarte de la mesa.

Hay un espacio. Lo ignoras todos los días.

Los tibetanos le dieron un nombre a esos espacios: bardo.

Y resulta que ahí —en lo que no ves, en lo que no notas— está todo.

Este artículo es una invitación a aprender a ver esos espacios. Porque una vez que los ves, cambia tu forma de estar vivo.

¿Qué significa bardo?

Bardo es una palabra tibetana que literalmente quiere decir entre dos. Bar es "entre". Do es "dos". Así de simple.

Pero no te dejes engañar por la simplicidad.

Si nunca has escuchado la palabra bardo, no te preocupes — la mayoría no la conoce. Y si la has escuchado, probablemente piensas que es algo que pasa entre la muerte y el renacimiento. Algo lejano, tibetano, que no tiene nada que ver contigo.

Pero piensa en esto:

Entre que exhalas… y vuelves a inhalar — hay un bardo.

Entre que termina un pensamiento… y aparece el siguiente — hay un bardo.

Entre que cierras los ojos en la noche… y despiertas en la mañana — hay un bardo.

Entre que terminas una conversación… y empiezas otra cosa — hay un bardo.

Bardo: «entre dos» — ejemplos en lo cotidiano

Estamos rodeados de bardos. Todo el tiempo. No es algo que pasa después de morir. Es algo que pasa ahora mismo, entre una cosa y otra.

La pregunta es: ¿los notas? ¿O pasas de largo?

Los seis bardos

En la tradición tibetana se habla de seis bardos. No son seis lugares. Son seis tipos de transición que todos experimentamos. Tres en la vida, tres en la muerte.

Empecemos con los tres de la vida, porque son los que puedes observar hoy.

Uno: el bardo de esta vida.

Desde que naces hasta que mueres. Es el bardo más largo. Y el más fácil de ignorar, precisamente porque estamos adentro. Es como pedirle a un pez que note el agua.

Dos: el bardo del sueño.

Cada noche tu conciencia cambia de estado. Dejas de percibir el mundo. Entras en otro territorio. Y la mayoría de nosotros lo desperdiciamos por completo.

Tres: el bardo de la meditación.

Cuando te sientas a meditar y la mente se aquieta, entras en un espacio diferente. No es vigilia normal, no es sueño. Es un entre. Y ahí puedes entrenar algo muy importante, que veremos en un momento.

Y luego están los tres bardos de la muerte:

El bardo del morir — el proceso de soltar el cuerpo y esta vida.

El bardo de la dharmata — un instante de claridad pura justo después de morir.

El bardo del devenir — el tránsito hacia una nueva existencia.

Los 6 bardos: 3 de la vida, 3 de la muerte — un ciclo completo

No vamos a entrar en detalle de los bardos de la muerte hoy. Cada uno tiene su propio artículo. Lo que importa ahora es esto:

Los bardos no son seis estados exóticos. Son seis formas de decir: estás entre una cosa y otra. ¿Qué haces en ese espacio?

¿Por qué importa?

Hay una razón por la que los tibetanos le dedicaron tanta atención a estos espacios.

En los momentos de transición —cuando algo termina y otra cosa aún no empieza— hay una apertura natural. Un instante en el que no estás en piloto automático. No estás reaccionando. Simplemente estás.

Ese instante es una oportunidad.

Normalmente lo que hacemos es llenarlo inmediatamente. Sacamos el teléfono. Prendemos algo. Pasamos a lo siguiente sin pausa. Estamos tan entrenados para evitar el vacío que ni siquiera sabemos que existe.

Pero si aprendes a notar esos espacios —aunque sea uno al día— algo cambia. Dejas de vivir en piloto automático. Empiezas a elegir.

Y eso —elegir cómo estás, en lugar de solo reaccionar— es exactamente de lo que se trata la práctica espiritual. No es nada más complicado que eso.

Los gaps en un día — antes y después de notarlos

Práctica: meditación de los espacios

Todo lo anterior suena interesante. Pero si se queda en la cabeza, no sirve de nada.

Los bardos no son un concepto para entender. Son una experiencia para notar.

🎧

Meditación guiada: los espacios entre respiraciones — próximamente

Nota tu respiración. No la cambies. Solo obsérvala.

Aire que entra… aire que sale.

8s de silencio

Ahora pon atención en un momento específico: el espacio entre la exhalación y la siguiente inhalación.

Hay un instante —muy breve— en el que no estás ni inhalando ni exhalando. Un espacio vacío. Un bardo.

Solo nota ese espacio. No lo alargues. No lo fuerces. Solo míralo.

15s de silencio

Cada vez que lo notas, estás practicando. No necesitas más que eso.

Si tu mente se fue a otra cosa y lo notaste — felicidades. Eso ya es práctica. Notaste un espacio: entre distraerte y volver. Eso es un bardo.

Vuelve al espacio entre respiraciones.

20s de silencio

Ahora, si quieres, amplía un poco la atención. No solo el espacio entre respiraciones, sino el espacio entre pensamientos.

Aparece un pensamiento… se va… y antes de que llegue el siguiente, hay un gap.

¿Lo ves?

20s de silencio

Ese espacio —entre un pensamiento y otro— es tu mente sin contenido. Sin historia. Sin opinión. Solo presencia.

Los tibetanos dirían: eso es un bardo. Y está pasando ahora mismo.

10s de silencio

Cuando estés listo, abre los ojos. Lentamente. Sin prisa.

Cierre

No se trata de meditar una hora ni de cambiar nada. Se trata de algo mucho más simple.

Solo esto: esta semana, intenta notar un espacio al día. Uno solo.

El espacio entre despertar y levantarte. El espacio entre cerrar una app y abrir otra. El espacio entre que alguien termina de hablar y tú respondes.

Está ahí. Siempre estuvo ahí.

Un bardo al día. Solo verlo. Eso es todo.

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